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Conviértete en un profesional ¡EXCELENTE!

¿Qué se requiere para ser mejor profesional dentro de tu negocio u organización? En los últimos tiempos nos hemos esforzado día tras día en ser mejores, recurrimos a diversas técnicas, herramientas, procesos y métodos que avalados por autores reconocidos a nivel mundial nos han mostrado parte del camino que debemos recorrer para distinguirnos y hacernos sentir por nuestro aporte efectivo, entusiasta y prometedor.

Debemos identificar y reafirmar algunos valores y principios que pueden favorecer nuestro camino al éxito y potenciar todas aquellas cosas que consideramos importante conseguir para nosotros y para el equipo que nos rodea.

Algunos de esos valores trascendentales que debemos aplicar ahora son:

1) Crecimiento continuo: No existen barreras más allá de las que decidamos tener a nivel personal, familiar, profesional y organizacional. Buscar ser cada día mejores a través del estudio, de la reflexión compartida con otros y el seguimiento constante de nuestras acciones es un reto importante para el tercer milenio, los triunfadores solitarios son cosa del pasado.

2) Proactividad: La circunstancia ideal, NO EXISTE. Seremos líderes de excelencia si nos mantenemos por encima de las circunstancias que nos rodean. Este es realmente lo que nos hace diferente de los eternos perdedores; si tienes uno cerca en este momento, obsérvalo: No pierde oportunidades para responsabilizar a otros o a situaciones de lo que sucede a su alrededor. Debemos practicar día a día el querer hacer las cosas versus el tener que hacerlas, buscando nuestra libertad de decidir y hacernos responsables de nuestras acciones.

3) Integridad: Sería importante para todos, el hecho que valoremos como un equipo la congruencia entre lo que se piensa, lo que se siente y se hace. Hay que asociarse, aliarse y establecer relaciones sólo con quien demuestre claridad y coherencia entre estos tres elementos. La integridad como valor esta asociada a la obtención de bienestar personal, organizacional y social.

4) Creatividad: Para la obtención del triunfo empresarial en el tercer milenio, la creatividad es la ventaja de aquellas organizaciones que enfrenten los desafíos como retos estimulantes, debemos decidir ser creativos, la capacidad la tenemos todos en nuestro cerebro por igual. La historia contemporánea ha demostrado que es necesario e importante tomar en cuenta las ideas de cualquier persona dentro de nuestro equipo, familia y organización.

5) Innovación: Debe movernos de ahora en adelante, la creación constante de nuevas alternativas personales y organizacionales que contribuyan al logro de la excelencia. Realicemos esfuerzos importantes para romper con lo ya establecido, buscando mejorar hoy los resultados del día de ayer. Declaremos la guerra a la rutina, comienza por identificar que cosas haces igual desde algún tiempo atrás y rétate hoy a hacerlo diferente y mejor.

6) Sinergia: Ten presente que el mundo y la sociedad son un sistema y toma conciencia de la importancia de cada uno de nosotros en él. Busca que todos ganen en las relaciones y escenarios donde te desenvuelvas, y plantéate la confianza como el resultado de creer y predecir acertadamente el actuar de quienes te rodean. Recuerda: Uno para todos y todos para uno.

7) Prosperidad: Debemos buscar ser generadores de riqueza económica, social y espiritual en nosotros y en aquellos que se benefician de nuestras acciones. Busca siempre que la prosperidad no sea un discurso para el futuro, esfuérzate para que sea una condición del presente en todos los que te acompañan en esta carrera hacia la excelencia.

Estos valores unidos a los que día a día demuestras con tus acciones y tu ejemplo, te aseguran un lugar en el equipo de triunfadores. ¡Sólo tú decides!

¡Negocios rentables y exitosos!

El escenario económico actual exige a los dueños de negocios renovación, cambios en las formas de operar, de hacer, de diseñar estrategias. Es importante que si los dueños de PYMES desean salir adelante y convertirse en excelentes competidores, tomen conciencia y trabajan de manera urgente, listos para sortear los cambios constantes que experimentan los mercados financieros.

Desde esta perspectiva, considera estos tres puntos básicos:

Negociación + Finanzas + Mentalidad

Capacidad de Negociación: Invierte tiempo en mejorar en las áreas de negociación. Tendrás mejor comunicación con tus proveedores y clientes, además obtendrás mayores utilidades. En una buena negociación no olvides:

-Generar confianza entre las dos partes
-Tener presente lo que es negociable y no negociable
-Siembra respeto y credibilidad a través de los valores de tu empresa
-Cumple con lo que prometes

Las finanzas son el lenguaje de los negocios: como dueño de negocio, debes estar pendiente de tu estado financiero, ser constante en tus balances y no permitir que te atrape la desorganización.

-Diseña un plan de negocios
-Establece metas a corto y largo plazo
-Define estrategias que incrementen tus ganancias
-Opera, si es necesario, bajo un plan de ahorro emergente

¿Mentalidad positiva o negativa?

Ante una buena actitud tendrás un impacto positivo en tu negocio. Si como dueño de negocio piensas que tus clientes no van a responder, y que tu equipo dejará de ser productivo, seguramente sucederá, lo mismo si aplicas un pensamiento positivo y piensas que saldrás con más fuerza y con mayores ventas de una economía en problemas. El resultado dependerá de tu elección.

La negociación entre socios, clave para el éxito en los negocios

Quiénes mejor que ustedes saben acerca de la sensación de éxito y prosperidad que produce el hecho de haber constituido una sociedad. Es que formar una sociedad tiene que ver con proyectos, con alternativas de futuro, con crecer y sumar.

Más allá de lo que implica la creación de una persona jurídica (la que toma vida propia luego de su constitución) es conveniente, como medida preliminar, tener bien en claro qué tipo de sociedad se formará: ella debe quedar perfectamente relacionada con la actividad para la cual se creó, en un todo de acuerdo con su objetivo social.

Es que resulta de suma importancia contar con una sociedad debidamente constituida de acuerdo a la actividad que desarrolle la empresa.

Dicho esto, podemos adentrarnos al tema que hace al objeto de este material como es el análisis de la relación entre los socios en el caso de aparecer un conflicto que ponga en juego las habilidades negociadoras entre ellos.

Legalmente, los socios responden por la sociedad, son las personas visibles que –en definitiva– la representarán con la consiguiente carga (llámesele obligaciones) y retribuciones (derechos).

Hasta aquí todo claro, pero ¿qué pasa con los socios entre sí? ¿Cómo generar relaciones potables entre ellos que, en definitiva, redunden en beneficio de la sociedad? Concretamente: ¿cómo negociarán entre ellos las posibles dificultades que puedan surgir?

Deberá tenerse presente que la actividad negociadora de la sociedad frente a terceros resulta –en algunas circunstancias– mucho más fácil que la negociación “puertas adentro”, pues en la primera se pone en juego lo “objetivo”, mientras que en la segunda se ponen en juego cuestiones del orden “subjetivo”, como son las relaciones de los socios entre sí, donde se compatibiliza la afinidad entre ellos, las coincidencias, las diferencias, etc.

La negociación entre socios merece especial atención, pues se pondrán en la mesa cuestiones o intereses comunes que deberán ser negociados como consecuencia de las distintas ópticas con las que cada uno de ellos ve el tema..., el mismo tema.

Por estas cuestiones es que es tan importante saber con quién desea asociarse. Resulta de suma importancia saber no sólo cómo es el socio (desde lo personal), sino también saber qué rol va a ocupar al tiempo de asociarse.

La identificación de los roles dentro del ente societario es de suma importancia no sólo para la representación externa de la sociedad, sino también para saber y determinar cómo serán enfocados los temas que se sometan a la negociación interna.

Esto, a no dudarlo, permitirá a todos los integrantes tener total conocimiento de las funciones que a cada uno le competen.

Pues bien, llegó entonces el momento de negociar. Los socios se encuentran ante el conflicto, ante una circunstancia que deberán resolver para no poner intereses en juego, es ahí donde comenzarán a negociar.

Es importante saber que cuando se negocia “en casa”, en la mayoría de los casos (salvo que se esté al borde del colapso social que pueda dar lugar a una disolución) resulta mucho más distendido (lugares conocidos, oficina, sala de firmas, etc.), y los socios están más predispuestos a resolver las diferencias. No obstante ello, resulta necesario no perder de vista los objetivos que están absolutamente relacionados con el interés empresarial más allá de la “informalidad” que quiera dársele a la reunión.

El resolver en función de esos intereses redundará en beneficio del negocio. Por lo tanto, evaluar el factor “intereses, pérdidas y ganancias” o –lo que es igual en este caso– efectuar un verdadero análisis de la matriz FODA (fortalezas, oportunidades, debilidades, amenazas) resultará de suma importancia para dar solución a la cuestión.

Es cierto que los socios no deben perder de vista el rol que tienen asignado dentro del ente jurídico, pero también es cierto que deben tener la “ductilidad” para poder interiorizarse y permitirse –por decirlo de algún modo– ponerse en el lugar del otro para propiciar la escucha activa entre todos.

No olvidemos que la escucha activa permitirá descubrir ciertamente cuál es el problema, el conflicto o la dificultad y, como efecto inmediato, ubicar elementos y alternativas para darle un cierre satisfactorio y beneficioso para todos.

De acuerdo con sus posibilidades, los socios no deben perder de vista los intereses comunes, que son los que finalmente constituyen la razón de ser de la sociedad.

Finalmente, la información que todos los socios deben tener en relación al funcionamiento de la sociedad, como así también el saber acerca del “estadio” en que ella se encuentra (como ejemplo puede darse el caso de las Pymes que han comenzado a resurgir luego de años de estancamiento), constituirá un elemento clave para la resolución del conflicto, pues es precisamente el deseo de éxito lo que generará la esperada tranquilidad social.

Cómo negociar las disputas internas en los grupos y equipos de trabajo

La cuestión de las disputas internas es un tema que resulta bastante álgido para muchos integrantes de grupos de trabajo, ya sea que desarrollen sus actividades en el ámbito empresarial privado, estatal, o en cualquier otro tipo de organización, ya que generan un clima laboral por demás tenso y difícil de soportar.

En estos casos el conflicto podrá resolverse a partir de la negociación, siempre y cuando, claro está, el grupo tome real conciencia del problema que se ha generado entre ellos.

Puede suceder que el conflicto ya tenga una dimensión tal que haga necesario que esa negociación sea llevada a cabo por un tercero (negociador) que deberá ser aceptado de buen agrado por el grupo. Este profesional –imparcial por cierto– podrá ver desde una óptica más clara y objetiva los temas a resolver.

Para ello, entonces, van aquí algunos conceptos que podrán disminuir el grado de tensión, y así pasar a la verdadera toma de conciencia del conflicto aplicando la negociación para convenir o conciliar pautas de convivencia laboral que lleven a una mejor producción de la labor encomendada.

  • En principio, el negociador deberá escuchar “por separado” a las partes involucradas en el conflicto, prestando atención a cuanto tengan que decir, pero sin emitir comentarios o juicios de valor.
  • Si el problema radica en la falta de autoestima de alguna persona, quien puede no sentirse capacitado para llevar a cabo el trabajo en equipo, el negociador, previo estudio de su perfil y capacidad, deberá motivar a esta persona, haciéndole saber que la empresa confía en él, pues por ello lo ha elegido para ese trabajo en particular.
  • Si el negociador debe hacer alguna crítica, es importante que la misma sea dirigida hacia el trabajo desempeñado y nunca hacia la persona que desarrolla el trabajo.
  • El negociador deberá –luego de escuchar a las partes involucradas– propiciar puntos de encuentro y posibles vías de solución para, primero, disuadir el conflicto y, segundo, para tratar de evitar nuevos conflictos, propiciando la toma de conciencia por parte del grupo acerca de la importancia que cada uno tiene en la producción del trabajo encomendado.

La otra situación es que el grupo de trabajo perciba el conflicto en un estadio temprano, por lo que muy probablemente la intermediación o mediación esté a cargo del jefe o líder del grupo.

En este caso, la temática a desarrollar será más o menos la misma, con el beneficio de que el conflicto, al ser tan joven, no habrá alcanzado la crisis que llega como consecuencia de los problemas no resueltos y que llevan larga data sin solucionarse.

En estos casos, el jefe o líder podrá:

  • Agregar o manifestarle al grupo cuán importante es el grupo para la empresa.
  • Hacer saber a los integrantes del grupo que pueden acudir a él cuantas veces sea conveniente o en cuanto surja el problema.
  • Dejar en claro que todos deben trabajar en equipo y que la armonía del grupo incide directamente en la productividad propia (del grupo) y de la empresa.

Finalmente, el propiciar reuniones informativas –en este caso– de seguimiento tanto del trabajo como de relación y afinidad del grupo, será muy valioso al tiempo de medir resultados para la empresa.

El couching y su empresa

El coaching –palabra en inglés que significa entrenar y preparar- es un nuevo término que se utiliza para definir una formación individualizada destinada a las personas encargadas de dirigir un negocio. El papel del coach profesional para pymes, debe estar enfocado en guiar a su coucheado en el proceso de toma de decisiones. Un buen coach define los roles, metas y responsabilidades antes de iniciar la relación de trabajo, además de ayudar a su entrenado a moverse hacia sus metas y a aprender nuevas habilidades.

Las características de un coach eficiente son: saber escuchar, habilidad para preguntar, capacidad de análisis, saber estructurar un buen plan y poder conectar a los integrantes del directorio a un diálogo constante que redunde en el desarrollo de la organización.

Una buena intervención de coaching empieza delimitando los roles estratégicos tácticos y operativos de la organización. Si analizamos la estructura organizativa de cualquier corporación encontraremos a:

a) Los accionistas, que cumplen el papel de aportar el capital y a cambio percibirán un dividendo, b) el director, de donde emana el orden estratégico de la compañía, c) La gerencia, de donde surge el orden táctico y, d) por último los niveles puramente operativos.

En las pymes se llegan a confundir los roles laborales. Es común ver a un director haciendo actividades del gerente y algunas veces hasta de operario. El objetivo del coach es lograr que se piense y se internalice para la toma de decisiones en cada rol. Por ello el coaching en estas empresas está orientado a los resultados y tiene como consecuencia la mejora continua del desempeño individual y grupal.

Un coach puede ser un promotor del cambio, un consejero, alguien que realice diagnósticos, un experto, un seductor, un auxiliar, un mentor. La comprensión de los motivos que llevan a un director a contratar a este personaje es la clave para definir sus demandas hacia él, aunque no hay que olvidar que per se, un coach mejorará los resultados del negocio.